También hay sostenibilidad en el mundo de las gafas.

Photo by Lerone Pieters on Unsplash
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Hace unas semanas, las gafas que usaba de forma permanente se me cayeron. De esas cosas que no me esperaba y que me cogieron bastante desprevenido. Cómo un pequeño incidente me ha llevado a un interesante hallazgo: también puede haber sostenibilidad en el mundo de las gafas

Mi primera reacción, al darme cuenta que las gafas se habían caído, fue la de levantarlas del suelo. Me di cuenta que a uno de los lados faltaba un cristal y que el marco de la montura estaba roto.

Como iba de camino al trabajo, no tuve otra alternativa que la de procurar pegar lo que quedaba del marco servible al cristal que por fortuna no se había roto.

Llegué a la oficina y le pedí a un compañero un poco de ayuda. Tenía que pegarlas de algún modo mientras encontraba una solución. Las pegamos como pudimos y me dispuse a trabajar. Estuve todo el día con estas gafas y no faltaron las miradas curiosas de mis compañeros que, para ser francos, fueron bastante discretos. Al salir de la oficina fui a una óptica, quería averiguar si podría reutilizar los cristales y ponérselos en otro marco similar. También aproveché para hacer una revisión de las medidas oculares. Con los resultados de los exámenes comprobé que necesitaba, no solamente cambiar la montura rota, sino también cambiar los cristales con la nueva graduación.

Procurando obtener la mejor relación calidad precio, se me ocurrió también preguntar por alternativas sostenibles. Quise saber sobre los materiales de las monturas, de los cristales y algo sobre los procesos de fabricación. La sorpresa que me llevé fue que solamente tenían las marcas más conocidas y ninguna de ellas fabricadas con materiales sostenibles. Como no me podía quedar sin gafas tuve que solicitar su fabricación cuanto antes.

Buscando alternativas

La falta de información y la curiosidad, me llevaron a consultar en Internet por alternativas sostenibles en el mundo de las gafas. Llegué a casa, encendí el ordenador y realicé una búsqueda usando palabras como: gafas sostenibles, gafas ecológicas, gafas recicladas, lentes biodegradables, entre otras. Por supuesto, el buscador me arrojó una gran cantidad de información y comencé a depurar.

Me llevé una grata sorpresa y comprobé que sí existen alternativas sostenibles de fabricantes de gafas y sin duda muy interesantes.

De las alternativas que encontré quiero comentar algunas brevemente:

  1. La primera que quiero comentar es una empresa social creada por Thomas Kimber llamada KARÜN. Una interesante alternativa de fabricación de gafas sostenibles a partir del uso de la madera, así como del reciclaje de redes de pesca. Además de incorporar elementos naturales, su fabricación manual. Involucra en el proceso a la comunidad local, tanto en la recolección de las redes y su tratamiento, como en la fabricación de sus gafas. Como resultado, la innovación social y ambiental puesta al servicio de los ojos.
  2. Al otro lado del Atlántico encontré un artesano y diseñador francés, Sèbastien Geslin. Procura recuperar la tradición en la fabricación de gafas mediante el uso de maderas nobles y de muy alta calidad. Su fabricación es totalmente manual; de cada colección produce solamente una edición limitada de 99 unidades y las fabrica únicamente bajo demanda. Este sistema ofrece un aprovechamiento al máximo de los recursos, recuperar la tradición y demostrar también que el lujo también puede ser sostenible.
  3. Mi tercer hallazgo también viene de la mano de un diseñador pero, en esta ocasión alemán: Andreas Licht. Así como Sèbastien, crea la marca Herrlicht y también realiza un trabajo de fabricación de gafas a mano, de edición limitada a 99 unidades.

Conclusión

Prefiero no hablar de los precios, cada uno hará su propio análisis, sacará sus propias conclusiones y tomará la decisión que mas le convenga.

Con estos tres ejemplos pude darme cuenta que habría podido hacer mis gafas de uso diario con materiales y procesos que cuidan el medio ambiente. Será, sin duda, una alternativa a tener en cuenta al momento de volver a cambiar mis gafas en la siguiente revisión.

Cierro este post con una sonrisa, comprobando que el trabajo consciente de algunos se convierte en esperanza para muchos. Y que la suma de los esfuerzos por hacer las cosas de forma responsable, nos dan alternativas para el cuidado de nuestra casa común.

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